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Women in Judaism

Miriam: la diferencia y rol entre el hombre y la mujer, según la Biblia

 Miriam, la primera gran profetisa y cantora de Israel.

Miriam o María fue una gran profetisa y cantora de Israel. Es una de las mujeres que, como Débora, fue elegida y capacitada por el Señor para contribuir a la redención de su pueblo.

Era bastante mayor que Aarón y Moisés. De su encuentro con la princesa egipcia en el Nilo sabemos que era una jovencita sagaz. En efecto, Joheved (Jocabed), su madre, podía encargarle el cuidado y supervisión del pequeño Moisés sin vacilación. Y aunque fue ella la que salvó la vida de Moisés, siempre se la ve en compañía de Aarón y no de Moisés. Esto es perfectamente natural.  Moisés había vivido en el palacio y asistido a las escuelas de los egipcios. Luego, poco después de su primera aparición pública por culpa del homicidio contra un egipto había tenido que emigrar a Madián. Entretanto, María y Aarón vivían juntos en su hogar tranquilo en Amram. Fue por esto que María no conocía a Moisés a fondo.

Pero por  el contrario había una relación  mas estrecha y cercana  entre ella misma o  María y hermano Aarón. Esa estrecha hermandad duró toda su vida, y se vislumbra en ella, tal vez, un poco de celos con respecto al hermano menor.  En el desierto de Sinaí, María y Aarón se opusieron a Moisés. Lo hicieron bajo el pretexto de que se había casado ilegítimamente con una mujer de los cusitas.  La mujer etiópe de Moisés sirvió sólo como una excusa y pretexto para la rebelión, se hace evidente del contenido del argumento de María contra Moisés en que ni se menciona la mujer

 Antagonista de Moisés.

 Esta misma Miriam aparece de nuevo unida con Aarón en el momento clave de la historia israelita, allí donde se recuerda, desde la perspectiva del redactor final de la Biblia, las tentaciones del pueblo que, de diversas maneras, se eleva contra el liderazgo de Moisés (cf. Núm. 10-20). Miriam aparece así como tentadora y perdedora frente a Moisés, como profetisa y como mujer; pero es evidente que ella ha representado algo muy importante y positivo en esa historia:

               Miriam y Aarón murmuraron contra Moisés por causa de la mujer cusita que él había tomado por esposa. Así decían: «¿Es que YHWH no ha hablado más que con Moisés? ¿No ha hablado también con nosotros?» Y YHWH lo oyó. Moisés era un hombre muy humilde, más que hombre alguno sobre la haz de la tierra.

 De improviso, YHWH dijo a Moisés, a Aarón y a Miriam: «Salid los tres a la Tienda del Encuentro» Y salieron los tres. Bajó YHWH en la columna de Nube y se quedó a la puerta de la Tienda. Llamó a Aarón y a Miriam y se adelantaron los dos. Dijo YHWH: «Escuchad mis palabras: Si hay entre vosotros un profeta, yo me manifiesto a él en visión, y hablo con él en sueños. No así con mi siervo Moisés… Boca a boca hablo con él, abiertamente y sin enigmas él contempla la imagen de YHWH. ¿Por qué, pues, habéis osado hablar contra mi siervo Moisés?». Y se encendió la ira de YHWH contra ellos.

Cuando YHWH se marchó, y la Nube se retiró de encima de la Tienda, he aquí que Miriam estaba leprosa, dicen las Escrituras que quedo blanca como la nieve.  Aarón se volvió hacia Miriam y vio que estaba leprosa. Y dijo Aarón a Moisés: «Perdón, Señor mío!!, no cargues sobre nosotros el pecado que neciamente hemos cometido. Por favor, que no sea ella como quien nace muerto del seno de su madre, con la carne medio consumida». Moisés clamó a YHWH diciendo: «Oh Dios, cúrala, por favor»… pero Miriam quedó siete días excluida del campamento y el pueblo no partió hasta que ella se reintegró. Después el pueblo partió de Jaserot y acamparon en el desierto de Parán (Núm 12, 1-16).

 Veamos que además de criticarle “por su mujer cusita” (porque no cumplia el mandamiento exige casarse con una mujer israelita), Miriam y Aarón, formando un mismo frente, se oponen también a Moisés por su exclusivismo, porque segun ellos queria actuar como único representante de Dios: «¿Ha hablado el Señor sólo con Moisés? ¿No nos ha hablado también a nosotros?». Contra Moisés, que es la Ley, representada en concreto por el Pentateuco (como única autoridad real del Judaísmo posterior), se elevan por tanto las otras dos grandes instancias sagradas de Israel: la “profecía”, representada por María, y el sacerdocio, representado por Aarón. Éste es quizá el momento más claro en que, dentro de la Biblia, una mujer (Miriam) se eleva y protesta contra el dominio absoluto de un hombre, Moisés, y que obviamente termino  siendo el triunfador. Significativamente, ella aparece de nuevo vinculada con Aarón, el sacerdote (como en Ex 15, 20).

 Ciertamente,  aunque este pasaje se sitúa en el contexto de las disputas sobre los matrimonios mixtos (Moisés ha tomado como esposa a una cusita)  aunque emparentados en linaje con los judios ellos  ese pueblo era politeistas e idolatras, de manera que, desde el punto de vista del mandamiento posterior, ratificada por Esdras-Nehemías (cf. cap. 6), Miriam y Aarón tendrían razón al criticar a Moisés. Pero en un fondo late un problema aún más importante y que no fue la “raza” o la “fe” en si y es aquel  relacionado con la autoridad de Miriam, pues de ella trata el conjunto del relato, y también con las disputas entre Moisés y Aarón (la Ley y el Sacerdocio), tema bien documentado en otros pasajes del Pentateuco, empezando por el texto del Becerro de Oro (Ex 32) y terminando en la “rebelión” de Córaj, Datán y Abirón, que protestaron contra el liderazgo-sacerdocio de Moisés y Aarón y ellos  fueron aniquilados por el fuego y tragados por la tierra (Num 16-17).

 Éste es el único lugar donde (en la tradición actual de la Biblia Judía) hay una mujer que protesta contra el liderazgo exclusivista y primordial de Moisés, diciendo que también ella ha escuchado la palabra del Señor. De esa manera, la misma Miriam  que en Ex 15 aparecía cantando un himno asumido después por Moisés, se enfrenta aquí con él.  Vease que no parece que haya en el fondo una disputa sacerdotal, una pretensión de autoridad sacral, como la de Aarón, el sacerdote (y la de otros sacerdotes), enfrentados otras veces con Moisés. Estamos más bien ante una disputa profética, vinculada a la condición de Miriam como mujer, que quiere tener una palabra frente a Moisés (o con Moisés), a quien ella (con Aarón) acusa de no cumplir una norma de la misma Ley que él representa (se ha casado con la cusita). La reacción de Dios frente a Aarón y su hermana resulta sorprendente, pero marca con toda precisión la diferencia y rol biblica entre el hombre y la mujer, según la  Biblia. Nadie disputa que a Miriam o Aaron les hablaba o revelaba cosas  el Eterno pero usurpar la autoridad de Moises  o dada por Dios a Moises? Eso era otra cosa!

 a. Moisés aparece como triunfador, avalado por el mismo Dios, que habla a su favor desde la Nube, diciendo que él (Moisés) es el único que ha “visto” a Dios cara a cara y ha hablado con él boca a boca. Éste es el “dogma” del judaísmo canónico posterior, que se funda en la revelación principal (casi exclusiva) de Dios a Moisés.

 b. Aarón conserva su autoridad, como sacerdote, aunque tiene que estar sometido a Moisés (cumplir la ley). Por eso él no recibe ningún castigo, a pesar de haber murmurado lo mismo que María; más aún, él sigue conservando su capacidad de intercesión sacerdotal y la ejerce a favor de su hermana  (pidiendo a Moisés por ella). Mas que  cumplir su función, un sacerdote no puede quedar impuro, a pesar de haber “pecado” igual como Miriam.

 c. Miriam es la perdedora: queda leprosa y por un tiempo debe estar quedar fuera del campamente. El texto parece destacar así la mayor capacidad de impureza de la mujer, que tiene que quedar excluida de la comunidad por siete días (que aluden, probablemente a los siete días de exclusión de la mujer en la menstruación, según Lev 15, 19). Por su misma condición femenina, que se expresa en esa “lepra”, la mujer queda inhabilitada para ejercer funciones en la línea de Liderazgo-Sacerdocio de Moisés.

 Desde este fondo se entiende la ambivalencia de Miriam  y de las mujeres en la Biblia Hebrea. Por un lado, ellas son compañeras de Moisés (cantoras de libertad). Por otro lado y principalmente, ellas no pueden elevarse y obtener una autoridad especial frente a Moisés o con Moisés, ( representando aqui los varones) por su misma condición de mujeres, por más que puedan decir y digan (con Aarón) que Dios también les ha hablado.  Fijese bien que aquí no se niega que Dios haya hablado a Miriam, pero se pone de relieve el valor o “ rol” de esa palabra, que no puede competir con la de Moisés, que así aparece como único mediador oficial de Dios para los israelitas. Las mujeres queda claro participan en la obra pero dentro de su distintos roles, con los talentos otorgados por el Señor.

 Entendido así, este pasaje resulta significativo, pues parece fundar el “rol” de María en su mayor riesgo de impureza. Al final del camino, aunque aparezca y actúe como profetisa, ella no puede ni debe competir con Moisés, ni siquiera con Aarón (que ruega a Moisés por ella: para que pueda ser liberada de su impureza a lo siete días!). Ciertamente, es un pasaje significativo, pero sigue resultando muy significativo, pues conserva la palabra de protesta de una mujer (hermana de Aarón) en contra del exclusivismo de Moisés. Además, el “castigo” de María es muy pequeño (un simple riesgo de impureza!), frente al Córaj, Datán y Abirón, que fueron  aniquilados.

             Hay además otro elemento muy significativo en la historia de Miriam: «Toda la congregación de los hijos de Israel llegó al desierto de Zin, en el mes primero, y el pueblo acampó en Cadés. Allí murió Miriam, y allí fue sepultada» (Num 20, 1). Esta sepultura de Miriam, que debemos vincular a la de otras mujeres (→ Sará, Raquel, Débora la nodriza de Rebeca), puede servirnos para trazar uno de los hitos fundamentales de la sacralidad femenina de la tierra, marcada por los cuerpos de las mujeres allí enterradas, pero, sobre todo, para poner de relieve la misma autoridad de Miriam . De Aarán se dice que murió en el monte Hor, pero no se recuerda su sepulcro (Num 33, 38); de Moisés se dice que murió y fue sepultado en la tierra de Moab, pero que nadie conoce el lugar de su sepultura (cf. Dt 4, 5-6). En contra de eso, el sepulcro de Miriam, la primera gran profetisa y cantora de Israel, era recordado (y venerado) en el oasis de Cadés, en el camino de entrada en la tierra prometida.

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